Lo que han aprendido las empresas que han construido nuevos negocios: 3 casos de éxito de CVB.

Inés Lo Sardo

Growth & Business Development

10 feb 2026

Crear nuevas compañías dentro de grandes corporaciones no es cuestión de tener buenas ideas. Se trata de saber construir: decidir qué se desarrolla internamente y qué se lanza al mercado como una venture independiente. El proceso exige disciplina para crear algo sólido y una estrategia clara para pasar de la validación a la escala. En los últimos años, el Corporate Venture Building (CVB) ha dejado de ser una moda para convertirse en una palanca clave para el crecimiento. Sin embargo, muchas organizaciones siguen quedándose a medio camino. El verdadero reto del CVB surge cuando un proyecto transita de ser un piloto a convertirse en un negocio real, apalancado por los recursos de la corporación.

A continuación, te contamos tres ejemplos de éxito que ilustran esta transición, cada uno en un sector diferente, pero con una lección común: el éxito del CVB radica en saber cambiar de fase en el momento adecuado.

De XTRACT a OLEUS: cuando el MVP ya no basta.


OLEUS nació como XTRACT, un MVP desarrollado dentro de The Accelerator powered by Nestlé, cuyo objetivo era comprobar si una solución para mejorar la energía y el rendimiento podía conectar con los atletas que buscan superarse. Durante la fase de prueba, se validaron hipótesis sobre producto y target, pero el desafío estaba claro: ¿cómo transformamos este prototipo en una marca premium global? La colaboración con Nestlé fue esencial, no solo por los recursos y respaldo institucional, sino por su capacidad para aportar un enfoque estructurado para escalar.

La entrada de un Venture Builder (Bundl) como socio y co‑inversor fue clave. Juntos, afinaron la propuesta de valor y la narrativa de la marca, diseñando una estrategia de lanzamiento global que conectara con los atletas reales mediante pruebas de mercado y campañas digitales. OLEUS no solo es el resultado de un MVP exitoso, sino de una construcción deliberada de negocio, con una comunidad activa y un modelo escalable, que transformó lo que comenzó como una simple prueba de concepto en una marca internacional.

De Car2Go a Free2Move: cuando un venture acaba creando categoría


 

En 2008, Daimler lanzó Car2Go como un experimento para explorar la movilidad urbana sin propiedad. No formaba parte de su core business, sino que era una forma de aprender rápidamente sobre un sector aún en fase de desarrollo. La clave del éxito fue que se le permitió operar con autonomía y reglas distintas, lo que permitió validar el modelo de negocio en un mercado emergente: de la propiedad al uso compartido.

Con el tiempo, el mercado de la movilidad urbana maduró y, con ello, el enfoque de Car2Go. La fusión con Free2Move de Stellantis marcó el punto de inflexión. Lo que inicialmente parecía un servicio aislado, se transformó en una plataforma global con millones de usuarios. El salto de Car2Go a Free2Move demuestra que no siempre se trata de seguir solo; a veces, integrarse es la mejor estrategia para escalar y crear una categoría nueva.

Wattson Charge: del piloto energético a infraestructura de negocio


Wattson Charge nace para resolver un problema muy concreto que detectó el equipo de innovación de Porsche: cómo desplegar recarga de vehículo eléctrico de forma operativa, replicable y económicamente viable en entornos reales. Como muchos proyectos en el sector energético, sus primeras fases estuvieron marcadas por pilotos, pruebas técnicas y despliegues controlados. Todo funcionaba, pero el riesgo era claro: quedarse atrapado en una sucesión de casos ad hoc sin lógica de escala.

El punto de inflexión llegó cuando el foco dejó de estar solo en la tecnología y pasó a estar en el sistema. Definir claramente al cliente, estandarizar la solución, construir un modelo operativo sólido y dotar al proyecto de gobernanza y métricas desde fases tempranas permitió a Wattson Charge comportarse como una venture y no como un proyecto energético más. En sectores intensivos en activos, el venture building no va de correr, sino de construir con intención de durar.

Tres casos, una misma lección

Aunque OLEUS, Free2Move y Wattson Charge operan en sectores y escalas muy diferentes, comparten algo esencial: el éxito no vino de la idea inicial, sino de saber identificar el momento en el que el proyecto pedía otra cosa. Más estructura, más foco, más ambición, y lo más importante: decisiones incómodas, pero necesarias.

Crear empresas corporativas no consiste en lanzar muchos proyectos. Se trata de comprender qué oportunidades clave ayudan a diversificar y hacer crecer el negocio a largo plazo. En Byld, apoyamos a las empresas en su evolución desde experimentos prometedores hasta negocios reales. Y ahí es donde comienza el verdadero trabajo.

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